Calafate

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En Magallanes la explotación del Calafate es prácticamente nula, es decir no existe oferta formal establecida, y su cosecha es desarrollada por recolectores ocasionales dentro de una corta ventana productiva (Enero y Febrero) que no supera los dos meses y los 2.000 kg. de fruta.  El procesamiento lo ejecutan básicamente dos empresas locales, y el principal problema que enfrentan es que la calidad de la fruta ofertada es heterogénea, lo cual impide fijar estándares de procesamiento. La escasa fruta comercializada proviene de plantas que crecen en estado silvestre, es decir que crecen de manera natural y dispersa en varios sectores de la región de Magallanes, por lo cual  están expuestas a  las condiciones climáticas adversas como el viento, heladas, granizos,  y ataque de aves. Esta situación  implica que la producción año a año  sea irregular e incluso en algunas temporadas la oferta disponible es prácticamente igual a cero. El nombre del fruto Calafate es reconocido mundialmente y sus productos son  solicitados ampliamente por turistas que visitan la región, relacionándolo como un fruto (producto) propio,  representativo y único del lugar y recuerdo de la visita.  Actualmente en Magallanes existen aproximadamente 400 prestadores de servicios turísticos y este número va en alza, lo que se encuentra directamente relacionado con el número de turistas que visitan la zona.  Estos servicios requieren de materias primas representativas del lugar, se estima  que la demanda actual sobrepasa las 10 toneladas de calafate y sin embargo la  oferta real no supera las 2 toneladas (con fruta de calidad heterogénea).

A pesar del interés que existe por el  fruto de calafate y sus sub-productos, estos se han desarrollado muy poco en la región, los principales productos elaborados que están incursionando en el mercado son :  mermeladas, salsa, licores, syrup, chocolates, entre otros.

Por otra parte, el mercado mundial de pigmentos sintéticos representa un volumen de ventas de 400 millones de dólares/año, de los cuales el 50% se dirige a la industria textil y 25% a la industria alimentaria. La industria de pigmentos naturales en Chile  es una actividad nueva pero en crecimiento sostenido, debido a la necesidad de reemplazar los pigmentos sintéticos con pigmentos naturales inocuos para la salud humana. En Chile, la extracción de pigmentos altamente demandados por la industria de alimentos como antocianinas se obtiene a partir de materia prima importada desde el exterior; por ejemplo la principal fuente de antocianinas es una zanahoria morada proveniente de Turquía; lo cual implica elevados costos de producción en Chile.  Para asegurar la competitividad y sustentabilidad de la industria de pigmentos naturales en nuestro país se requiere sustituir estas materias primas importadas con materias primas nacionales capaces de generar pigmentos de igual o mejor relación color- costo; esto además implica que los pigmentos requieren ser estables a la luz, a altas temperatura y pH. La obtención de  pigmentos del tipo Antocianos a partir de materia prima producida Chile como el Calafate (antocianinas y flavonoides que determinan el color característico de la fruta), permitiría no tan sólo bajar los costos de producción de esta industria, sino además fomentar la producción de Calafate para este mercado, generando una nueva demanda y fuentes de negocios para agricultores y empresarios de Magallanes. Sin embargo para que el calafate sea una fuente de materia prima segura y de calidad se requiere de investigación, innovación y desarrollo.